U2 es el triunfo de la industria. A secas. La industria musical de la que tanto se quiere renegar, acusada de todos los males posibles inventados o por inventar, de aplastar a artistas noveles mediante contratos salvajes, de robar al consumidor final, de autoplagiarse cuando le conviene, de cerrar tratos a puerta cerrada con indemnizaciones pornográficas, de crear matrices de opinión y marcar tendencias, de homogeinizar y crear fórmulas, de parir el Album Oriented Rock frente a los singles, de inventar a su vez los singles, de que los singles sean blancos, de matar la música negra o relegarla a guetos, de ceder ante peticiones estrafalarias del Star System, de todo lo deleznable y criticable revestido de un extraño halo de santidad cuando los matices son pseudo-solidarios desde una buena tarjeta de crédito platino de fondos ilimitados, lavado de cara trending al que se apuntan desde aquellos que se negaron a actuar en la Sudáfrica del Apartheid a los que se han sumado recientemente al boicot a Israel o Rusia. Es el triunfo de la industria musical tal y como la entendemos, tanto crítico de medio pelo que cacarea su agónico final no repara en las pocas últimas mega-bandas que aún tienen llenos absolutos, venden todas sus entradas en minutos y que mantienen vivo el espíritu de la contradicción. Todo esto no es el final, es un paso de testigo. Manu Chao desde Mano Negra y aún en solitario practicó de forma virtuosa, a otro nivel claro está, la revolución de salón;esa revolución que ahora se hace a golpe de ratón y peticiones de Change.org en la que quinceañeras con camisetas de Ramones y Nirvana intentan destacar como activistas sociales de un hiperespacio cuyas fronteras no van más allá de un puñado de redes sociales con pocos seguidores, cuando tener ‘haters’ es más un orgullo que un motivo para pensar; porque precisamente lo que la industria del ‘Arte y Entretenimiento‘ lo que no te da es ocasión a pensar, ya no consultar cada noche con la almohada, me refiero a pensar como seres racionales… porque a nuestra racionalidad se apela en todo momento desde letras de canciones y visionados multimedia, desde consignas y lemas, pero todo al final forma parte del espectáculo y sí, The Show Must Go On.

Ya en 2017 el grupo irlandés se sumó a las autoconmemoraciones, ‘autobombo‘ para otros, con la gira mundial homenaje a su L.P. de 1987 ‘Joshua Tree Tour 2017‘ y al parecer quedaron saciados de rememoraciones y revivals, también enfrentarse a la difícil tarea de tocar un disco íntegramente es una apuesta arriesgada, todos conocemos los altibajos de cualquier producción y dar la cara con los temas menores y la obligada, aún arropados por los singles y coreados y jaleados por la multitud, deja siempre sabor agridulce. Ahora, un año después, la banda está centrada en evitar los conceptos ‘open-air’, ‘concept album’ y ‘greatest hits’, buscando la intimidad de locales cerrados que permitan interactuar con el público a su antojo, huyendo de algunos temas que, inseparables a la banda, quedan en el tintero, dedicando casi la mitad de lo interpretado en las casi dos horas y media que dura la puesta en escena, a cortes de ‘Experience‘ y de ‘Innocence‘. A ratos la pantalla LED que con ahínco se empeña en que el mensaje llegue a cualquier esquina perdida del recinto nos recuerda una suerte de Gran Hermano, mientras se echa de menos aquella primera forma de tocar la guitarra de The Edge, que desde mediados de los ochenta se transformó poco a poco en la Biblia del Delay.

 

 

U2 se consolida como el triunfo de la industria y Bono su profeta. Sus miserias, su niñez, su experiencia, ‘Sunday Bloody Sunday‘ y su afán de telepredicador 24 horas; un comienzo inequívoco del camino que marca el espectáculo: ‘Love Is All We Have Left‘, primer corte de ‘Songs of Experience‘, móvil en mano y con la app del concierto para recrear lo que nos venden como ‘realidad aumentada’. El setlist no impresiona, público que aprende de memoria el orden de las canciones y no se deja sorprender, se va a lo seguro, lo ensayado y probado en laboratorio. Hasta Acrobat, inédita en directo, tiene ya esos arreglos propios de un tema que se expone al público para su aprobación. Es un juego de niños, setists filtrados, público pasando revista y comentando, improvisado tribunal con chuleta en mano creyendo que el importe de la entrada le erige en juez objetivo, y cuatro niños inocentes y experimentados recitando de memoria con chuleta electrónica incluida, trampas permitidas y complicidad. Hasta que nos sorprende Bono confesando que, sin ensayo previo, han decidido en el hotel, eso sí, mediante votación como no podía ser de otra manera, impresionarnos con Spanish Eyes. Se es divo cuando se comienza media hora tarde y revisas repertorio no ensayado.

 

 

The Blackout, ‘Lights of Home‘, ‘Beautiful Day‘, ‘All Because of You‘… Bono revela su viaje de la inocencia a la experiencia, hasta ‘Vertigo‘, ‘Pride (In the Name of Love)‘ y ‘Get Out of Your Own Way‘ cuando se acerca el final. Con dos sets perfectamente diferenciados, guiños suficientes a los ‘fans’ y a la audiencia en general, imágenes de una Europa destruida por la Segunda Guerra Mundial o una España devastada por la Guerra Civil, U2 intenta por todos los medios rodearnos de ‘hashtags‘ (#womenoftheworldtakeover, #povertyissexist) queriendo hacer de cada uno de nosotros un hashtag, otrora el Boss intentaba transformarnos en pequeñas luces de mechero, pero los tiempos están cambiando, sin remisión… cantaba Loquillo mientras pedía dar paso. Y se dio paso a la magia de la noche, ‘One‘, dedicada a todos aquellos que aún tuvieran batería en su smartphone para usar la función linterna.

 

 

La industria gana, y todos abandonan el recinto con esa triste y agridulce sensación dominical de expiar sus culpas en el cepillo de la iglesia, hemos sido héroes durante un rato, podemos serlo, de que aún no hemos encontrado lo que buscábamos, cada cáliz de cerveza en el suelo y cada camiseta del grupo nos recuerdan los ceros que aquí movemos frente a los necesitados de verdad, a los verdaderos protagonistas, que mañana a cambio tendrán un hashtag o un click de ratón en su honor, por su paciencia y dedicación a la supervivencia, mientras nuestras conciencias, ya aliviadas, buscan ‘likes’ en la pantalla de un smartphone que necesita Coltán y el reverendo Bono volverá a salir en las portadas de revistas que son biblias de peluquerías.

 

 

U2
eXPERIENCE + iNNOCENCE Tour 2018
Madrid, 21 de Septiembre de 2018

Setlist Oficial

Duración: 2 horas.

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