Siempre he considerado a Wendy Orleans Williams, más como una performer/artista que como una cantante. Empezando porque sus registros nunca han sido de mi devoción; aunque siempre he preferido el tono “pyscho” de la primera época frente al más gutural que utilizó al final.

Podemos decir que todo empezó cuando a los 27 años conoció y se enroló en la compañía “Captain Kink’s Theatre” de Rod Swenson, auténtico guía y compositor de la mayoría de los temas que interpretó. Y es en el concepto ‘interpretar’ donde Wendy empezó a derribar muros -literalmente en algún caso- y llevar las cosas a unos niveles nunca vistos.

La lista es tan extensa como hermosa:

  • Cortar una guitarra con una motosierra
  • Incendiar un coche en pleno escenario
  • Destrozar televisores a martillazos
  • Estrellar un autobús contra un muro de televisores
  • Subirse a un helicóptero desde un coche en marcha
  • Actuar ataviada con un vestido de nata

Bien es cierto que contó con la complicidad de fenómenos como el propio Rod Swenson, Chris Romanelli, Richie Stotts y la práctica totalidad de inadaptados y freaks que desfilaron por The Plasmatics. Basta ver cualquier de sus videos para comprobar que la banda, tanto en directo como en los clips, no estaban por la labor de dejar indiferente a nadie.

Ese afán interpretativo le llevó a participar en bastantes películas (inolvidable en “Reform School Girls“) y diversos cameos, así como ser asídua de los platós televisivos.

Pese a la imagen salvaje que muchos pudieran tener de ella, desde sus allegados siempre se ha dicho que Wendy era ternura en estado puro. Quizás demasiada en un mundo con tanta mierda y que fué determinante en su prematuro adiós.

Wendy intentó suicidarse por primera vez en 1993 clavándose un cuchillo en el pecho, pero cambió de opinión en el último momento y avisó a su compañero Rod Swenson para que pudiera trasladarla a un hospital. Tuvo otro intento mediante una sobredosis de efedrina en 1997, hasta consumarlo finalmente en 1998 de un disparo en la cabeza.

Su último acto de libertad individual.

Si alguno de mis escritos no te gusta o piensas que no es del todo acertado; vuelve a leerlo hasta que te dés cuenta de tu error. A touch of class en éste circo y reverso a la botarate de mi estimada Anais.

 
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