Artículo que nos envio Ricardiko de la banda Paralitikos sobre la escena punk en Cantábria

La movida punk a finales de los 80 en Santander y Torrelavega  era más dinámica, más activa, y más auténtica que en la actualidad. No quiero corroborar con esto, el dicho de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero se echa en falta la actitud y la creatividad de grupos que solamente pensaban : “me gusta tocar para comunicar algo que creemos importante para todos”.

Había grupos en los 80 como Desechos Nucleares, Pugen Virta, Melopea Intensiva (antes de que empezasen a hacer surf pestoso) y nosotros mismos, Los Paralitikos, a finales de los 80, etc y alguno más que no recuerdo.

La infraestructura de locales para tocar, locales para ensayar, o promotoras, discográficas y distribuidoras era más pobre que ahora, por eso estaba menos comercializado y mediatizado (las multitudes son un estorbo). Pero aún así había más empatía entre compañeros, seguidores, y había más sitios para tocar pero con menos medios.

Hay que diferenciar que Santander es una ciudad conservadora que vive de los servicios o multinacionales, y Torrelavega es una ciudad obrera. Y en esta última los prejuicios eran y siguen siendo menores a pesar de los cambios que ha habido en ésta en estos últimos años.

La escena musical actual en Cantabria se define por el amiguismo, las influencias, y el dinero.

La escena punk es prácticamente inexistente. Nosotros somos los últimos mohicanos.

Se refleja en gente concreta que siguen siendo pero que no están dispuestos a cambiar su medio de vida impuesto por la inercia de esta puta vida.

Nosotros seguimos nadando contra la corriente sin cambiar de estilo, personalidad o actitud. Simplemente evolucionando dentro del afterpunk.

De todas formas en Cantabria no hay una cultura antisocial ni una cantera creativa.

La gente antes estaba más direccionada a determinadas clases musicales y ahora es algo más underground con una diversificación y mezcla de estilos, es decir antes a los conciertos iba gente eminentemente punk (que era más abundante) y ahora sin embargo además acude gente de otros estilos.

Los músicos se dedica más a interpretar que crear.

De todas formas yo creo personalmente que en el punk no puede haber nacionalismos pues es una forma ácrata de entender la vida y la música. Lo digo especialmente por nuestros vecinos vascos y asturianos, por no hablar del hedor a conservadores que hay en Cantabria.

Como última referencia te diré para mí que el punk siempre ha sido y será ácrata.

Ni patria, ni dios, ni amo.

 
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